29 ago. 2012

Sin tetas no hay medallero

Durante mi infancia cuando las niñas jugábamos al fútbol con los niños, éstos se empeñaban en colocarnos de suplentes o, con suerte, de portera. La visión generalizada de esos mini Cristianos Ronaldos en potencia (o así es cómo ellos se veían) era que éramos malas y nos hacían un favor con el simple hecho de dejarnos tocar balón.

Durante mi adolescencia cuando las chicas queríamos jugar al fútbol, los barrillosos insistían en que nos dejásemos de balones y cogiéramos los pompones, mientras reían de tal forma que parecía que alguno de esos tubérculos de la cara iban a estallar en cualquier momento. Lo más triste de todo es que muchas, minifalda en mano y cánticos en mente, se adherían al rol de animadora comenzando a asumir que ciertos deportes son para hombres. 

Actualmente, el deporte femenino tiene un reconocimiento social mucho menor que una tronista cateta y oxigenada de cierto programa telebasura. E incluso se ha llegado a decir que el deporte femenino no se puede considerar auténtico deporte, una delicia.

Para corroborar este pensamiento sobre el escaso valor fémino, las cabeceras deportivas más importantes (o al menos las más leídas) nos dieron una auténtica lección de frivolidad durante los Juegos Olímpicos de Londres. Mientras que las noticias, reportajes y entrevistas más destacadas se centraban en los cracks del deporte masculino, la figura de la deportista olímpica aparecía en su gran medida en galerías de fotos semidesnuda y en una actitud bastante extradeportiva, con la intención de levantar de todo menos interés en su carrera profesional. Sólo hay que ver que la modalidad femenina con más asiduos es el voley playa, y todos sabemos el motivo, ya que los flamantes traseros de nuestras jugadoras nacionales fueron mucho más comentados que cualquier otro aspecto. 

Todo esto cambió cuando la soledad del medallero español fue sustituida por los largos de Mireia,  la destreza de Marina, el ritmo de las 'sirenas', la contundencia de Brigitte, la casta de las 'guerreras', la veteranía de Maider, la fuerza de Chourraut y la valentía del Waterpolo femenino. En total once metales de dieciocho, un total de dos semanas en el que el deporte femenino logró la expectación que nunca había pedido y que tanto había necesitado. 

Y todo gracias a que aquel día, en el que les ofrecieron los pompones, ellas decidieron ir en contracorriente y rechazarlos. Pero nadar en contracorriente no siempre es fácil, y los Juegos Olímpicos poseen una fecha de caducidad muy prematura, es por ello que nuestras heroínas deben emigrar a otros países que verdaderamente piensen que la categoría femenina es un deporte real, válido y propenso a ser respaldado económicamente. Mientras, en España seguimos colgando banderas, sacando pecho y, por qué no, esperando a que alguna salga en Interviú desnuda.






1 comentario:

  1. Hola Candela, soy antonio no se si te acuerdas de mi xD estuve contigo y con mercedes en el Estuaria estudiando.
    He encontrado tu blog de casualidad, cuando vi el nombre de candela vazquez en el articulo no le eche mucha cuenta por que habra muchas mujeres con ese nombre, pero despues vi la foto y el perfil y si, eres tu xD.

    Solo te escribo para felicitarte por el blog, que he leido algunos articulos y esta bastante bien, te felicito.

    Y para preguntarte como te va?? y hablar contigo un rato despues de tanto tiempo xD
    Escribeme al correo si quieres antoniosw23@gmail.com

    Voy a ver de mientras tus otros blogs :)

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