18 ago. 2013

Profesionales de Telecinco

Por fin me voy de vacaciones!! desde el mes de octubre no tenía un descanso más largo de dos días y, teniendo en cuenta que trabajo de periodista y no cobro ni un absoluto duro, puedo decir a ciencia cierta que es el descanso más merecido en mis 24 años de vida.

A estas horas y con la euforia de la inminente playa, en camisón y escuchando el ensordecedor ruido del carcamal aire de mi vecina, me dedico a escribiros unas líneas porque soy consciente del abandono que mi blog está experimentando. ¡Más quisiera yo!

Lo cierto es que me voy en el mejor momento, tras perder el Sevilla ante el Atlético, con la ola de calor rondando nuestras casas y con descubrimientos de personas que no merecen la pena, en absoluto.

No me gusta por regla general hablar de estas cosas, siempre que lo hago me viene a la mente una imagen muy cani con un rótulo fluorescente que cita: "Pa toas las perras envidiosas" o frases hechas tipo "soy la mejor y tu sólo me envidias". Es decir, siento vergüenza propia y ajena.

Sin embargo, he ideado un plan para hablar del fenómeno de la rumorología sin desvelar sujetos sólo para desahogar la decepción que llevo por dentro. Como comunicadora que pretendo ser, soy consciente de la adrenalina que se puede experimentar narrando alguna historia morbosa y a ser posible de contenido sexual, si hay cuernos mejor aún, más carnaza. A pesar de ello, como comunicadora que soy valoro el impacto de mi información antes de soltar la primera historia morbosa que llega a mis oídos con la certeza de la expansión.

Resulta que hay comunicadores que no valoran de igual forma, curioso teniendo en cuenta que todos aprendimos con los mismos, pero parece que la viperinidad (concepto inventado por mí, concepto que no información) puede más que la asimilación de las posibles consecuencias.

Así, existen periodistas de distintos medios se aventuran a contar lo oscuro que era un maquinista que hablaba por teléfono mientras tenía un accidente en el que pudo morir. Algunos cuantos, sugieren que las mujeres no aguantamos ya nada y, por eso, hay tantas denuncias de violencia de género. Otros en un ámbito menos formal, se dedican a comentar y/o inventar historias cargadas de interés morboso de otros compañeros, en un ejercicio único de demostración de profundo aburrimiento y escasas vivencias personales. Sea como fuere, todo lo que se transmite tiene una finalidad, sino no sería comunicación, encontrar la idiosincrasia de esa finalidad es lo que me cuesta esclarecer teniendo en cuenta las más que probables y nefastas consecuencias que pueden acarrear al sujeto inmerso en la noticia.

La verdad que hubiera sido mucho más fácil decir "Pa toas las perras", pero al menos así demuestro que mis padres han invertido más de 5.000 euros en algo más que en fotocopias. Sólo me limitaré a decir que cada cual se dedique a su información, la propia, la hermosa de transmitir, la que de verdad se trabaja, y que el ámbito de la rumorología barata se las dejen a los profesionales de Telecinco.

Ahora sí, nos vemos en una semana.

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